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Página principal - Manuel Aparici Navarro
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La vida y la obra del Siervo de Dios, Manuel Aparici Navarro, se construye en España pero se irradia para todo el mundo, como ejemplo de búsqueda constante de Dios, de oración y de acción. Al mencionar su nombre, se hace presente su mensaje y su invitación para salir "a que pase algo", lanzarnos a peregrinar. Porque peregrinar es "caminar por Cristo al Padre, a impulsos del Espíritu Santo, con la ayuda de María y llevando consigo a los hermanos".

Comentario Inicial

Tras la entrega de la Positio en el año 2000, a la Congregación de las Causas de los Santos, la valoración sobre las virtudes heroicas y milagros de Manuel Aparici Navarro deberán aguardar por lo menos hasta 2009, según informaron en el Vaticano.

Mientras tanto, un movimiento de España, que se denomina "Asociación de Peregrinos de la Iglesia", se encarga de exaltar esas virtudes del Siervo de Dios.

Ciertamente, al examinar su vida y pensamiento, nos damos cuenta que estamos en presencia de un santo, que tarde o temprano será así reconocido en la tierra. Manuel Aparici se convierte de jóven al catolicismo y vive la vida como vocación, dedicando su apostolado a los jóvenes. Su discurso brota del Evangelio: "Id también vosotros a mi viña (Mt. 20), "Yo soy la vid, vosotros los sarmientos" (Jn. 15).

Según los relatos de José Luis López Mosteiro, expresados en el libro editado tras el Congreso Nacional, celebrado con motivo del centenario del nacimiento de Manuel Aparici en 2003, el Siervo de Dios "era un hombre de acción, constante oración y apasionado". Fue el motor impulsor de la Juventud de Acción Católica (llegó a ser Presidente Nacional antes de ingresar al Seminario)

Solía decir: "antes de hablar a un jóven de Dios, háblale a Dios de ese jóven", o "estamos aquí no para ver que pasa, sino para que pase algo: Ut eatis, que vayáis y anunciéis el Evangelio con entusiasmo y sin miedo".

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El Capitán de Peregrinos

Manuel Aparici, «una gloria y corona de la Diócesis de Madrid, singular y deslumbrante» , un día, respondiendo a la llamada del Papa, «capitaneó» a toda una generación juvenil en un largo peregrinar de doce años, que culminó en la gran cita ante el Apóstol Santiago en 1948, la mayor peregrinación llegada nunca a Compostela, meta de perenne peregrinación para impulso y sostén de un renacimiento cristiano, en cumplimiento del voto de peregrinar para llevar almas de jóvenes a Cristo y hacer de España la soñada Vanguardia de una Cristiandad «ejemplo y guía para el mundo profundamente enfermo», urgida por S.S. el Papa Pío XI. La frase le impresionó y la tomó como bandera.

Con su ardoroso espíritu apostólico, fue su máximo propulsor. Cuando convocaba a los Jóvenes de Acción Católica a peregrinar les convocaba para que aspirasen al espíritu ardiente de los Hijos del Trueno como estilo de vida.

Con su muerte, pareció olvidarse la España peregrinante y Vanguardia de Cristiandad por él impulsada. Pero veinticinco años después, el 19 de Agosto de 1989, esta peregrinación era felizmente superada ampliamente por S.S. el Papa Juan Pablo II al reunir en Santiago de Compostela junto a la tumba del Apóstol Santiago la mayor peregrinación de jóvenes de todo el mundo con ocasión de la IV Jornada Mundial de la Juventud; peregrinación convocada y presidida por el Santo Padre para impetrar y recibir de cara al Tercer Milenio empuje apostólico para la recristianización de Europa y de sus respectivos países.

¡Qué respuesta a la sed de Manuel Aparici!

«La Juventud de Acción Católica Española –escribe Manuel Aparici– por los Presidentes de los Consejos Diocesanos, me otorgó el 2 de febrero de 1941 el título de “Capitán de Peregrinos”. A ese título no renuncié al ingresar en el Seminario, porque es irrenunciable.

»Bien sabéis que os decía cuando nos preparábamos para la jornada del Pilar: Peregrinar, no es nada; peregrinar con fe  es  abrir  camino  al Reino de Dios: en la propia alma y, como consecuencia, en la de los demás.

»Si esto es peregrinar, comprenderéis que al dar ese paso para empezar a entregarlo todo en el servicio de Dios y de las almas no podía renunciar al título de “Capitán” que me otorgasteis ... pues ser “Capitán de Peregrinos” entiendo que supone marchar delante en el abrir camino.

»Así, pues, creo que es lógica esta reunión. No pretendo pediros cuentas, sino más bien exigírmelas a mí mismo, pues hace tiempo que me hizo comprender el Señor que si se paraba el “Capitán” obligaba a detenerse a todos los peregrinos.

»Además, terminada la guerra en Europa ha vuelto a quedar abierto el Camino de Santiago y creo conveniente que renovemos nuestro fervor y entusiasmo para acometer con fe iluminada».

Unos cuatro años después, el 24 de agosto de 1945, anota en su Cuaderno de Meditaciones, Ejercicios y Retiros (en adelante Cuaderno):

«Él quiso darme el título de “Capitán de Peregrinos”; ese título hace que muchísimas miradas de jóvenes, seglares y eclesiásticos, estén puestas en mí. Si yo soy todo de Jesús, Él cumplirá su deseo de atraerlas a su amor por medio del mísero instrumento que escogió ... ¡Oh, Jesús, por el amor que los tienes comienza a hacerme todo tuyo!».

«La Iglesia española –dice José Díaz Rincón– está en deuda con este santo apóstol, educador y generoso sin límites». Y añade un año después aproximadamente: «¡Es tanto lo que quiero a D. Manuel que daría todo por él! Hemos tenido la suerte, la gracia y el favor de tratar y de ser pastoreados por un santo excepcional, por su profunda espiritualidad, por su generosa entrega, por su cercanía de Dios, su competencia, su espíritu apostólico e incomparable Caridad y ternura».

Los restos mortales del «Capitán», gran propagandista y hombre de un gran entusiasmo, vitalidad y caridad sin límites, que fue decisivo en la vida de muchos jóvenes, descansan en la Capilla de la sede de Peregrinos de la Iglesia.

 

Datos personales

Nació en Madrid el 11 de diciembre de 1902, a las siete y diez minutos de la mañana en la calle Valverde núm. 48, en el seno de una familia cristiana de clase media alta. Su padre era funcionario del Cuerpo General de Hacienda, ocupando a su fallecimiento un alto cargo. «Cuando murió … tenían chófer, cocinera y doncella –según su sobrina carnal y ahijada Josefina–, pero su vida dentro de casa era muy austera ... Siempre comidas caseras, sencillas, sin vino, con un postre de fruta. Nunca se quejó de nada. El único extraordinario que se permitía, de cuando en cuando, era traer para merendar una bandejita que él mismo compraba en Viena Capellanes, con una aguja de ternera para cada uno y unas lonchas de fiambre de pollo, celebrando como una fiesta una merienda familiar. Habitualmente no tomaban café después de comer, hasta que un día apareció con una cafetera eléctrica con la que él mismo hacía el café en la sobremesa. Todo un rito».

Era hijo legítimo de D. Rafael Aparici Cabezas y de Dª Elena Navarro y Alonso de Celada, naturales de Madrid. Los padres contrajeron matrimonio canónico el día 4 de mayo de 1896 en la Iglesia Parroquial de San José, de Madrid, ante D. Miguel Pastor López, Presbítero. Testigos y padrinos fueron D. Miguel Cabezas y D. Antonio de Peña, D. Rafael Cabezas y Dª Pilar Alonso de Celada. Tanto el padre como la madre eran hijos legítimos y de estado solteros. Su padre falleció el 28 de octubre de 1935 a los 65 años de edad, el año anterior a la Guerra Civil, cuando él tenía 33 años, y su madre el 1 de junio de 1959 a los 85 años de edad, estando enterrados los dos en el cementerio de Nuestra Señora de la Almudena, de Madrid.

En cuanto al número de hermanos los testigos no coinciden.

Cinco hermanos, según José Díaz Rincón, aunque él sólo conoció algo a Rafael y Matilde. «El tercer hermano de cuatro hijos», afirma por su parte su sobrino Rafael. En cambio, su sobrina Josefina dice que: según su memoria «fueron seis hermanos: Elena, Pilar, Rafael, José Luis (su padre), Manolo y Matilde». Esto lo recuerda por habérselo contado su abuela Elena con la siguiente anécdota: «Al nacer Pilar se murió Elena, al nacer Rafael se murió Pilar y cuando iba a nacer mi padre, José Luis, estaba angustiada pensando que se le iba a morir Rafael. Alguien le aconsejó que se encomendara a San José». Entonces su abuela ofreció que el niño que naciera se llamaría José y que toda su vida haría los “siete domingos a San José”. Devoción que tuvo toda su vida y que hacía con ella de pequeña como si fuera una fiesta. «El más joven de los hermanos», dice su primo carnal Alfredo de Piquer Navarro.

Fue bautizado en la Iglesia Parroquial de San Ildefonso, de Madrid, el día 7 de enero de 1903, por D. Emilio Toral, Presbítero, Coadjutor de la misma, con delegación especial del Sr. Cura Ecó-nomo, imponiéndosele los nombres de Manuel, Gustavo, Adolfo, Rafael, Dámaso y Gaspar de la Purísima Concepción. Fueron sus padrinos D. Gustavo Adolfo Navarro y Alonso de Celada, soltero, y Dª Carmen Navarro y Alonso de Celada, casada.

No se conoce la fecha ni la iglesia donde hizo su Primera Comunión, pero si la fecha y la iglesia en que recibió el Sacramento de la Confirmación. Lo recibió en Barcelona, Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, en mayo de 1910. Su sobrina Josefina cree que la hizo en la Casa Provincial de la Caridad de Barcelona, porque le parece que el Colegio no tenía capilla.

Consta que el padre de la testigo, hermano de Manuel Apa-rici y un año mayor que él, la hizo el 5 de mayo de 1911 en la Casa Provincial.

«El ambiente religioso de la familia era positivo, pero sin una dedicación especial». «La formación religiosa que recibió ... fue la que en aquellos tiempos se daba en el seno de una familia de esa clase social».  Sus padres se preocuparon mucho de la formación religiosa. Iban siempre a Misa con los hijos. Cuando fue mayor no iba habitualmente con ellos.

Realizó estudios de Enseñanza Primaria en Madrid. Y por traslado de residencia, debido al cambio de destino de su padre, primero a Barcelona, «donde todos los hermanos fueron a las Escuelas Pías», y después a Tarragona (tiene 15 años); cursa los estudios de Bachillerato en los Institutos General y Técnico de Barcelona (los cuatro primero cursos de 1912 a 1916) y de Tarragona (los dos restantes, de 1916 a 1918), finalizándolos en este último año en el que obtiene el título de Bachiller, si bien éste fue expedido por el Ilmo. Sr. Rector de la Universidad de Barcelona el 15 de noviembre de 1922. Bachiller en Artes en 1921.

Por lo que se refiere a estudios superiores, tiene aprobadas varias asignaturas de Derecho: Lengua y Literatura, Lógica Funda-mental, Historia de España, Derecho Natural y Economía Política; «estudios que abandona en 1929 para servir a las almas».

El 24 de febrero de 1922 solicitó tomar parte en las oposiciones para ingreso en el Cuerpo Técnico de Aduanas. Número de opositor: 70. Superó brillantemente los ejercicios correspondientes. Aprobó con el número 8. Ingresó en el citado Cuerpo con la categoría de Oficial de 3ª clase, el día 24 de julio de ese año, antes de cumplir los veinte años, llegando a ocupar un alto cargo en el escalafón del Cuerpo.

Su primer destino fue el de Administrador de la Aduana Subalterna de Tapia de Casariego, en Asturias. El 13 de noviembre de 1922, el Director General de Aduanas dispone su destino, en comisión de servicio, a la misma Dirección General, en Madrid. Un año después, el 10 de noviembre de 1923, parece que a instancia suya, es destinado a la Aduana Subalterna de Muros (La Coruña), y el 6 de octubre de 1924 es destinado a la Dirección General de Aduanas, en Madrid, donde prácticamente continuó su carrera administrativa sin más alteración que el tiempo que estuvo cum-pliendo el servicio militar en el Batallón de Radiotelegrafía de Campaña y sus años durante la guerra en Burgos.

Sus primeros años de vida profesional fueron como los de cualquier joven de su época.

En la Hoja de Afiliación del Ayuntamiento de Madrid, Tenencia de Alcaldía del Distrito de Centro, constan, entre otros datos, los siguientes: Fue incluido en el alistamiento de 1923, habiendo obtenido en el sorteo el número 329. De 1690 milímetros de estatura, con un perímetro torácico de 92 centímetros. Sus señas: pelo rubio, cejas al pelo, ojos castaños, nariz regular, barba naciente, boca regular, color bueno, frente espaciosa, aire normal, proporción buena.

Tuvo entrada en Caja de Reclutas el 1º de agosto de 1923. Se le entregó la Cartilla Militar número 466995. Fue clasificado como soldado y destinado al Batallón de Radiotelegría de Cam-paña.

En la Hoja de Afiliación, 1ª Subdivisión, 1ª Compañía, constan, entre otros datos, los siguientes: Fue quinto para el reemplazo de 1923. Tenía veintiún años, nueve meses y nueve días cuando empezó a servir. Sus señas son éstas (en algunos puntos difieren de los que constan en la Hoja de Afiliación del Ayuntamiento): pelo castaño, ojos pardos, cejas al pelo, color sano, nariz roma, barba poblada, boca regular. Tallado alcanzó 1695 milímetros de estatura y 97 de perímetro torácico. Ingresó en el Batallón de Radiotelegrafía de Campaña el día 10 de febrero de 1924, como recluta del cupo de Instrucción.

Apenas iniciada la guerra, se hace cargo en la ciudad de Burgos (capital administrativa de la España nacional) de los siguientes servicios: Aeródromo–Correos–Depósitos de Azúcares e Inspección de Coloniales y Detallistas de Alcoholes. Pero, por conveniencia del servicio, con fecha 9 de mayo de 1938 el Excmo. Sr. Ministro de Hacienda acuerda que pase a prestar sus servicios a la Subsecretaría de dicho Ministerio.

Compagina todo ello con sus responsabilidades como Presidente Nacional de la Juventud de Acción Católica.

Finalizada la guerra pasa a desempeñar en el Cuerpo cargos cada vez de mayor responsabilidad, llegando incluso a ofrecérsele entre los años 1939/1941 el cargo de Director General de Aduanas; cargo que no aceptó por no abandonar sus actividades apostólicas y porque ya tenía decidida su respuesta a la vocación sacerdotal. El 14 de noviembre de 1942 –según consta en su Diario– presenta la instancia pidiendo la excedencia y da gracias al Señor. El comentario general en la familia era que tenía una brillante carrera civil por su profesión, a un alto cargo en la Administración del Estado, y que abandonó todo por hacerse sacerdote.

 

Oración para pedir su Glorificación (devoción privada)

Padre nuestro que estás en el Cielo, dígnate glorificar a tu siervo MANUEL, que con su palabra y su ejemplo, como apóstol seglar y como sacerdote, nos enseñó a hacer de nuestra vida una Peregrinación: CAMINAR HACIA TI, PADRE, POR CRISTO A TU HIJO A IMPULSOS DEL ESPÍRITU SANTO, CON LA AYUDA DE MARÍA Y LLEVANDO A LOS HERMANOS. Concédenos por su intercesión la gracia que te pedimos, y haz que, a imitación suya, trabajemos sin descanso por la extensión de tu Reino y el bien de nuestros hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

*Por Ignacio Lovage
fuente: libro del Congreso Nacional en el Centenario del nacimiento de Manuel Aparici. Para más detalles, visite www.peregrinosdelaiglesia.org
Agradecimiento especial a Carlos Peinó Agrelo que nos acercó desde España la vida ejemplar de este Siervo de Dios y nos informa mes a mes con el boletín Bordón, de la Asociación de Peregrinos de la Iglesia.
www.ser-creyente.com.ar  
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