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(VIENE DE LA PÁGINA PRINCIPAL) Mártires
Rioplatenses, 17 de noviembre
Ante la confusión y los
gritos salió de la iglesia el Rvdo. P. Alonso Rodríguez,
a quien dieron muerte del mismo modo. Incendiaron la iglesia y todo lo destrozaron,
arrojando a las llamas los cuerpos sin vida de los dos sacerdotes. Nezú, gozoso, se
vistió de gala, convocó a los caciques, invocó poderes mágicos y amenazó con severos
castigos a quienes no obedecieran sus órdenes. Exigió acabar con el Rvdo. P. Juan del Castillo, quien el día 17 fue llevado al monte. Le
rasgaron los vestidos, lo ataron y lo arrastraron entre las piedras y malezas, lo
arrojaron a un lodazal y lo ultimaron con una enorme piedra que le destrozó la cabeza.
Los cuerpos mutilados de los misioneros en gran parte no se quemaron y doscientos indios
de la Candelaria juntaron en una sábana sus despojos. El dolor del pueblo cristiano fue
muy grande. "Aunque
me matáis, no muero"; cincuenta
indios atestiguaron que estas palabras salieron de labios del Rvdo. Padre Roque González.
Martirio. El 15 de noviembre de 1628, celebró la Santa
Misa cerca de Caaró (hoy día en Brasil), donde se planeaba una nueva reducción. Allí
fue asesinado por un cacique llamado Nezú. Los asaltantes quemaron su cuerpo pero,
milagrosamente, quedó intacto el corazón. Para gran asombro de los asesinos, el corazón
del santo les habló haciéndoles ver lo que habían hecho e invitándoles al
arrepentimiento. Este corazón tan lleno del amor divino para todos los hombres, se
mantuvo incorrupto. Cinco años más tarde fue llevado a Roma junto con el instrumento del
martirio: un hacha de piedra. El corazón
de San
Roque y el hacha fueron
trasladados a Paraguay en 1960 tras una breve estancia en Argentina. Ahora están
expuestos en la Capilla de los Mártires
en el colegio de Cristo Rey, Asunción, Paraguay.
En la misma capilla hay
una placa con los nombres de 23 misioneros
jesuitas martirizados en la región. Es de notar que
ninguno murió a manos de los indios guaraníes de las Reducciones sino por miembros de
otras tribus que no les conocían o de los "paulistas". Estos últimos eran
cazadores de esclavos procedentes de San Paulo, Brasil, que tenían a los padres por
enemigos por su defensa de los indios. La visión de San
Roque sobre las Reducciones se conserva en una carta a su hermano Francisco: "Nosotros
trabajamos por la justicia. Los indios necesitan estar libres de la esclavitud y de la
dura servidumbre personal en la que ahora se encuentran. En justicia ellos están exentos
de esto por ley natural, divina y humana". En 1931 Roque de
Santa Cruz y sus dos compañeros mártires,
Alonso Rodríguez y Juan del Castillo,
fueron beatificados. San Roque
fue canonizado por Su Santidad Juan Pablo II en su visita al Paraguay, en la ciudad de
Asunción, el 16 de Mayo de 1988. El primer Santo Paraguayo e inspiración para toda la
humanidad.
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| * Por Gustavo Carrere Cadirant |
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